BUENOS AIRES.- El fútbol fue justo y el resultado de Racing-San Lorenzo no pasó del empate. En estas condiciones, ninguno puede superarse mutuamente y el partido de ayer así lo demostró: fue 1 a 1 en Avellaneda pese al envalentonamiento de la llegada de Caruso Lombardi o la auto presión de Alfio Basile.

En el primer tiempo estuvieron las máximas emociones de la mano del defensor Matías Martínez, que abrió el marcador para la "academia" y en el festejo fue a abrazarlo a "Coco" en señal de apoyo. Pero poco duraría el festejo. Emanuel Gigliotti, uno de los tres ex "decanos" que tuvo el "ciclón" entre sus titulares, lo empató con un cabezazo. Julio Buffarini, una de las figuras del visitante, recibió buenas críticas de la prensa nacional aunque no tanto Cristian Chávez, que no pudo lastimar el arco de Sebastián Saja.

En el segundo tiempo, sí se pudo notar por qué ambos equipos no pueden salir del grupo de los últimos cinco del torneo. Pocas ideas aunque un remate de Lucas Castro pegó en el palo, cerca del final, lo que se estrellaría en seco serían las ilusiones de ambos por ganar.

Lo que volvió a repetirse fue la floja tarea de la ofensiva de Racing. El gol lo hizo un defensor y la más clara, luego, la tuvo Castro. Tanto Gabriel Hauche como Teófilo Gutiérrez juegan poco y no encuentran la conexión con Giovanni Moreno.

Para el local, la próxima parada será nada menos que Independiente en un superclásico que no por jugarse al mediodía dejará de estar cargado de las tensiones de una noche oscura. (Especial)